No existe nada más triste que sentirse sola dentro de una relación.
No existe nada más triste que sentirse sola dentro de una relación. Porque la soledad, cuando realmente estamos solos, tiene una honestidad casi reconfortante. No promete compañía. Pero la soledad de a dos es diferente. Sucede cuando hay alguien a tu lado y, aun así, sentís que nadie te ve. Que nadie te escucha. Que nadie te elige. Es compartir una cama y sentir distancia. Es compartir una rutina y sentir ausencia. Es guardar tus miedos para vos misma porque ya no creés que habrá contención del otro lado. Y quizás por eso este tipo de tristeza sea tan difícil de explicar. Porque para quien mira desde afuera, todo parece estar bien. La relación existe. Las fotos existen. Las conversaciones existen. La vida sigue ocurriendo. Pero por dentro, algo ya empezó a morir en silencio. Y no, no siempre falta amor. A veces falta presencia. Falta interés genuino. Falta curiosidad por el mun...