Honrá a la niña que fuiste.

Una reflexión importante para esta noche:
Honrá a la niña que fuiste.
Sí, esa misma.
La que creía en todo.
La que hacía planes disparatados.
La que lloraba por cosas que hoy parecen una pavada.
La que pensaba que a los 40 ya iba a tener todas las respuestas de la vida.
Pobrecita.
Claramente no tenía idea de nada.
Pero también fue ella la que tuvo el coraje de empezar.
Fue ella quien soñó antes de que vos lo hicieras realidad.
La que se cayó antes de que aprendieras.
La que creyó antes de que dudases.
La que insistió cuando el mundo parecía decirle que no.
La verdad es que la mujer que sos hoy no apareció de la nada.
Fue construida por la niña que fuiste.
Por eso, antes de criticar tus versiones anteriores, agradeceles.
Abrazá a esa chica desprolija, dramática, soñadora, terca y, a veces, completamente desubicada.
Porque gracias a ella llegaste hasta acá.
Y seamos sinceras…
Estaría muy orgullosa de la mujer en la que te convertiste.
Aunque todavía compres cosas que no necesitás, llores escuchando canciones viejas y tengas conversaciones imaginarias en la ducha.
Algunas evoluciones tardan más que otras.
😉💪🏻
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